¡Yo sí puedo viajar a los Estados Unidos!


LA PAZ (CALIFORNIA) — En medio de versiones difundidas en redes sociales sobre una presunta cancelación de visas a funcionarios de Baja California Sur, el gobernador Víctor Manuel Castro Cosío salió a desmentir los señalamientos y aseguró que tanto él como su familia mantienen vigente su documentación para ingresar a Estados Unidos.

El mandatario calificó las versiones como “infundios” y afirmó que se trata de rumores sin sustento, surgidos, según dijo, al calor de temas que se vuelven “de moda” en plataformas digitales como las serias acusaciones contra su amigo el gobernador de Sinaloa que es requerido por las autoridades de justicia de Nueva York y otros políticos de MORENA a los que le han cancelado su visa como a los gobernadores de Sonora, Arturo Durazo y Baja California, Marina del Pilar. Sus declaraciones fueron realizadas durante la inauguración del C5 en Baja California Sur, donde insistió en que no existe motivo alguno para una restricción migratoria en su contra.

“El que nada debe, nada teme”, expresó Castro Cosío, al sostener que conserva la “calidad moral” para encabezar acciones en materia de seguridad pública junto con autoridades militares y civiles.

Sin embargo, sus declaraciones abrieron nuevamente el debate público sobre la congruencia entre el discurso político de austeridad y cercanía con el pueblo, frente a los hábitos personales de una clase gobernante que no abandona los privilegios de viajar al extranjero, asistir a espectáculos deportivos en San Diego, como lo hacían antes los corruptos neoliberales que tanto criticó.

El propio gobernador reconoció que tiene planeado viajar próximamente a Estados Unidos para visitar familiares y asistir a un partido de béisbol, una de sus aficiones personales. Aclaró que lo haría con recursos propios y sin afectar a terceros.

“No le hace que a algunos les moleste, puedo ir perfectamente sin molestar a nadie, con mi propio recurso, un fin de semana a ver un partido de béisbol que me encanta”, sostuvo.

La polémica surge luego de que durante el fin de semana circularon versiones sobre supuestas restricciones migratorias impuestas a funcionarios sudcalifornianos, incluido el propio gobernador y su esposa.

Aunque Castro Cosío negó categóricamente la cancelación de su visa, el episodio exhibe la sensibilidad política que existe alrededor de los viajes, privilegios y estilos de vida de quienes gobiernan bajo banderas de izquierda, pero mantienen prácticas asociadas a una élite política que difícilmente se parece a la realidad cotidiana de la mayoría de los sudcalifornianos.

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