Trabajadores denuncian condiciones insalubres en obra del nuevo hospital del IMSS en San José del Cabo


SAN JOSÉ DEL CABO (CALIFORNIA) — Cerca de 400 trabajadores que participan en la construcción del nuevo Hospital de Tercer Nivel de Especialidades del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) denunciaron presuntas condiciones laborales inadecuadas, deficiencias sanitarias y falta de espacios dignos para su alimentación, descanso y aseo personal.

La obra, cuya ejecución se encuentra a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), tendrá una duración estimada de tres años. En ella participa personal procedente principalmente de Tlaxcala, Hidalgo, Estado de México, Chiapas y Oaxaca.

De acuerdo con los testimonios recabados, una parte importante de los trabajadores cuenta con experiencia en proyectos prioritarios del Gobierno de México, entre ellos el Tren Maya, el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, el Aeropuerto de Tulum y la construcción de viaductos en Tijuana.

Los empleados reconocieron que el pago de sus salarios se realiza puntualmente; sin embargo, señalaron que las condiciones que encontraron en San José del Cabo son considerablemente inferiores a las que tuvieron en otras obras federales.

Una de las principales inconformidades se relaciona con el comedor instalado dentro del área de construcción. Los trabajadores afirmaron que los alimentos se venden a precios superiores a los 130 pesos por platillo, pese a que en establecimientos particulares ubicados en el exterior de la obra pueden adquirir comida de mejor calidad por entre 90 y 100 pesos y ellos prefieren salir afuera a comer, aunque se molestan los encargados de la obra.

También denunciaron que el espacio destinado para consumir los alimentos carece de sombra suficiente, por lo que deben comer expuestos directamente a las altas temperaturas y a los rayos solares característicos de la región, y esa es otra de las razones, por las que prefieren ir a los comedores que se instalaron afuera del perímetro de la obra.

A esta situación se suman las condiciones de los sanitarios portátiles, los cuales, según relataron, permanecen sucios, presentan malos olores y no reciben el mantenimiento necesario, lo que representaría un posible riesgo para la salud de quienes laboran diariamente en el lugar.

Los trabajadores expresaron además preocupación por la calidad del agua que se les suministra en camiones cisterna para su aseo personal. Aseguraron que en ocasiones el líquido presenta una coloración verdosa, residuos y apariencia enlamada.

Algunos empleados mostraron irritaciones, ronchas y lesiones en la piel que atribuyen al contacto con el agua utilizada para bañarse, aunque hasta el momento no cuentan con un diagnóstico médico que determine el origen preciso de estas afectaciones.

Las inconformidades también abarcan las áreas habilitadas para el descanso. Los trabajadores señalaron que duermen en dos grandes galerones acondicionados con estructuras de madera y tablas de triplay utilizadas como camas.

Explicaron que la empresa o la institución responsable no les proporciona colchones, almohadas ni cobijas, por lo que cada empleado debe adquirir estos artículos con sus propios recursos, apenas les instalaron unos aires acondicionados, pero solo los encienden por un momento y tienen que soportar ahí encerrados altas temperaturas.

De igual manera, afirmaron que los dormitorios presentan hacinamiento, ventilación insuficiente y presencia de insectos, particularmente chinches. Como evidencia, algunos mostraron al reportero diversas picaduras y marcas visibles en brazos, piernas y otras partes del cuerpo.

Los denunciantes sostuvieron que estas condiciones han provocado que numerosos compañeros abandonen el proyecto y regresen a sus estados de origen, ante la falta de una respuesta que atienda sus necesidades básicas.

Recordaron que durante su participación en otras obras federales contaron con instalaciones más adecuadas, incluyendo comedores, sanitarios limpios, cocinas, áreas de aseo y dormitorios en mejores condiciones.

Incluso mencionaron que durante la construcción de dos viaductos en Tijuana, una ciudad con un costo de vida elevado, recibieron mejores servicios y no enfrentaron problemas similares en materia de alimentación, higiene o alojamiento.

Ante esta situación, los trabajadores solicitaron la intervención de la Sedena y de las autoridades laborales y sanitarias correspondientes para realizar una inspección, verificar las condiciones en las que se encuentran y garantizar el respeto a sus derechos.

Pidieron especialmente mejorar los dormitorios, instalar áreas de comedor con sombra, alimentos a buen precio que no afecte mucho sus bolsillos porque envían a sus familias la mayor parte, dar mantenimiento permanente a los sanitarios, garantizar el suministro de agua limpia y revisar los precios y la calidad de los alimentos que se comercializan dentro del complejo.

Los empleados aclararon que no buscan detener la construcción del hospital ni afectar el desarrollo de una obra considerada de gran importancia para la atención médica en Los Cabos. Su petición, señalaron, consiste únicamente en recibir un trato digno y condiciones seguras mientras participan en el proyecto.

Denuncia ciudadana recabada por Hermelinda Vargas.


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