¡Están envenenando a la población!


La Paz (California) — La mala calidad del aire en la capital sudcaliforniana volvió a colocarse en el centro del debate público luego de que en tribuna se denunciara el agravamiento de las emisiones contaminantes que afectan a miles de familias paceñas, en un problema que desde hace años ha sido señalado por ciudadanos, especialistas y sectores políticos sin que exista una solución de fondo.

La diputada del Partido Acción Nacional, Guadalupe Saldaña Cisneros, expuso que una de las principales inquietudes entre la población de La Paz es el aumento de la contaminación atmosférica, fenómeno que en días recientes se ha vuelto más evidente por las emisiones atribuidas principalmente a la termoeléctrica de Punta Prieta, operada por la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

La legisladora advirtió que este escenario no puede verse como una simple molestia visual o ambiental, sino como una amenaza directa a la salud pública y al equilibrio ecológico de la ciudad. Sostuvo que los altos niveles de contaminantes representan un riesgo serio para la población, especialmente para niñas, niños, adultos mayores y personas con padecimientos respiratorios.

En su posicionamiento, señaló que el uso continuo de combustibles altamente contaminantes, como el combustóleo y el diésel, sumado al rezago en la modernización de la infraestructura energética, ha profundizado la emisión de sustancias nocivas como dióxido de azufre y partículas suspendidas finas y gruesas, entre ellas PM2.5 y PM10. En otras palabras, La Paz sigue pagando con aire sucio el costo de un modelo energético atrasado, caro y ambientalmente insostenible.

Saldaña Cisneros también lanzó cuestionamientos al Gobierno Federal por lo que consideró un incumplimiento de compromisos para avanzar hacia una generación eléctrica más limpia en Baja California Sur. Señaló que, lejos de consolidarse soluciones de largo plazo, lo que ha prevalecido es la cancelación de proyectos estratégicos y la ausencia de resultados concretos en materia de energías sustentables.

El señalamiento tiene un fondo político, pero también una base social innegable: mientras el discurso oficial habla de transformación y bienestar, en La Paz persiste una realidad marcada por chimeneas activas, combustibles sucios y una ciudadanía obligada a respirar las consecuencias. La contradicción resulta cada vez más difícil de ocultar en una ciudad que presume su belleza natural, pero que sigue sometida a una infraestructura energética propia del pasado.

Finalmente, la diputada hizo un llamado a las instancias competentes para que intervengan con urgencia y atiendan una problemática que ya no admite evasivas ni respuestas burocráticas. Subrayó que la prioridad debe ser la protección de la salud de la población y la defensa del medio ambiente, antes de que el deterioro se normalice aún más como parte del paisaje cotidiano de la capital del estado.


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