
La cuestionada obra «Puerta de La Paz», que desde su construcción ha generado dudas por su sobrecosto y mala calidad de materiales, hoy tiene a la sociedad paceña profundamente decepcionada ante la evidente negligencia en su ejecución, que las autoridades ahora pretenden disfrazar como simple «daño por robo».
Aunque el titular de Contraloría Municipal, Pavel Castro Ríos, mantiene una investigación sobre los daños en la estructura, resulta indignante que se intente justificar el deterioro como consecuencia de un robo ocurrido en mayo de 2025, cuando la obra presentaba fallas estructurales desde su entrega a finales de 2024.
Es revelador que el funcionario admita que el proyecto original estaba presupuestado en 19 millones de pesos, pero el Fideicomiso de Turismo de La Paz (FITUPAZ) solo autorizó 13.9 millones. Esta reducción del 27% del presupuesto inevitablemente comprometió la calidad de los materiales y la solidez estructural de la obra, aunque la empresa constructora haya afirmado entregarla «conforme a lo contratado».
Resulta difícil de creer la versión oficial de que la estructura estaba en perfectas condiciones hasta que, ocho meses después, un robo de cableado provocó todos los daños. La realidad que los paceños pueden observar a simple vista es la de una obra mal planeada y peor construida, donde ahora el Ayuntamiento, gobernado por la alcaldesa Milena Quiroga Romero, tendrá que asumir con recursos públicos el costo de las reparaciones.
La «Puerta de La Paz» se ha convertido así en otro símbolo del fracaso en la administración de obra pública, donde la falta de supervisión adecuada, los recortes presupuestales y la opacidad en los procesos de licitación terminan pagando los ciudadanos, primero con su dinero y después con su decepción.
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