
Por Víctor Octavio García
Cruzar el Rubicón
Veo con profunda tristeza cómo varios priístas sin reparar en los riesgos que entraña cruzar el Rubicón –río que separaba a Italia de la Galia Cisalpina– andan de partido en partido sí saber qué diablos hacer; Julio César ante la negativa del senado romano de nombrarlo Cónsul por intrigas del Cónsul Pompeyo se atrevió a bordear el Rubicón diciendo, “alea jacta est”, –la suerte está echada–, los desesperados y angustiados priístas no hacen más que perifonear consignas de otros partidos en aras de ver a ver que les toca de la pepena electoral; a la gran mayoría no les van a dar nada, como nada les dieron en el PRI que dejaron.
Seguir leyendo «ABCdario»













