En la Opinión de Alfredo González

  • La evolución microbiológica.
  • Los científicos del ramo deben ir al fondo submarino.

Tuve la satisfacción de conocer a un viejo ranchero de nombre Fidencio Romero Higuera, que vivía hacia San Padre de la presa y donde su señor padre Don Florentino procedente de la madre patria había decidido tomar su asentamiento. En los ratos de charla platicaba don Florentino que a su vez su señor padre le enseñó a elaborar un vino exquisito, al grado tal que en el tiempo de la cosecha se utilizaba puro utensilio de madera en barricas de madera de pino y ahí lo dejaba que madurara. Posteriormente en el viejo camioncito traía una buena cantidad de vino y llegaba a la capilla del kilómetro 111 para que el clérigo le diera el visto bueno, amén de obsequiarle lo que sería un vino de consagrar.

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