
LA PAZ (CALIFORNIA) — El Cabildo de La Paz aprobó por unanimidad una nueva tarifa de 16 pesos para el transporte urbano, colectivo y Tiburón Urbano, mientras que los viajes en la ruta suburbana El Centenario–Chametla costarán 18 pesos. El ajuste tendrá un impacto directo en miles de familias que dependen diariamente del transporte público.
Aunque estudiantes, adultos mayores y personas con discapacidad conservarán el descuento del 50%, el incremento representa una presión adicional para quienes realizan varios traslados al día. Un estudiante que necesita abordar dos rutas para llegar a la escuela y otras dos para regresar a casa acumula un gasto considerable que termina absorbiendo el presupuesto familiar.
El Ayuntamiento argumenta que la actualización responde al incremento en combustible, refacciones, neumáticos, mantenimiento, seguros, salarios y otros costos de operación. A cambio, los concesionarios deberán respetar rutas, horarios y frecuencias, además de avanzar gradualmente hacia el cobro mediante tarjetas electrónicas.
Pero ahí está precisamente el punto crítico: si el usuario pagará más, también debe recibir un servicio notablemente mejor. El aumento no puede convertirse simplemente en más dinero para un sistema que mantenga retrasos, unidades deficientes, incumplimiento de horarios o largas esperas.
También resulta inevitable cuestionar el momento político de la decisión. El aumento fue aprobado pocos días después de concluir el proceso interno de la alianza gobernante rumbo a 2027, en el que Milena Quiroga no resultó seleccionada y Manuel Cota Cárdenas fue nombrado coordinador estatal de la Defensa de la Transformación.
No existe evidencia pública suficiente para afirmar que el incremento haya sido retrasado deliberadamente por razones electorales; sin embargo, el calendario sí deja una pregunta incómoda: ¿por qué una medida tan impopular para los usuarios terminó resolviéndose precisamente después de esa definición política?
El Cabildo ya autorizó el aumento. Ahora la exigencia ciudadana debe ser igual de contundente: si el pasaje cuesta más, el transporte tiene que mejorar. De lo contrario, la modernización quedará solamente en el precio y el costo volverá a recaer, como siempre, sobre quienes menos margen tienen para absorberlo.
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