¡Que no le mientan a la presidenta de la república!


  • Entre denuncias por falta de medicamentos, protestas del personal médico y un preocupante incremento de casos de dengue, la presidenta Claudia Sheinbaum podría encontrarse con una realidad muy distinta a la que presentan los discursos oficiales. El desafío será impedir que las inspecciones anunciadas terminen convertidas en recorridos cuidadosamente preparados para ocultar las deficiencias del sistema de salud.

LA PAZ (CALIFORNIA) — La posible visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a los hospitales públicos de Baja California Sur, prevista para finales de noviembre, pondrá a prueba la transparencia del gobierno de Víctor Manuel Castro Cosío, en momentos en que el sector salud enfrenta fuertes cuestionamientos por el desabasto de medicamentos, la falta de insumos y las inconformidades de trabajadores que denuncian condiciones laborales deficientes.

El principal riesgo es que las anunciadas inspecciones sorpresivas se conviertan en una representación cuidadosamente organizada, con hospitales recién acondicionados, farmacias abastecidas únicamente para la ocasión y personal previamente seleccionado para ofrecer a la mandataria una versión complaciente de la situación.

Lo que necesita conocer la presidenta no es la imagen de un hospital preparado para recibirla, sino las condiciones en que diariamente son atendidos miles de sudcalifornianos que dependen de los servicios públicos de salud.

El gobernador Víctor Castro anunció que la visita presidencial podría realizarse durante los últimos días de noviembre, aunque todavía no existe una fecha confirmada. Según explicó, Sheinbaum pretende recorrer instalaciones médicas y conversar directamente con enfermeras, médicos y demás trabajadores para conocer los problemas que enfrenta el sistema.

Sin embargo, la verdadera utilidad de esos recorridos dependerá de que el personal pueda expresarse libremente, sin intermediarios, restricciones o temor a represalias. De lo contrario, la presidenta podría regresar a la Ciudad de México con un diagnóstico incompleto y una percepción equivocada de la atención médica en la entidad.

Las Rutas de la Salud: medicamentos prometidos, carencias persistentes

Uno de los antecedentes que más cuestionamientos genera es el programa denominado Rutas de la Salud, puesto en marcha en agosto de 2025 como una solución a los problemas de distribución de medicamentos.

En aquel momento, el propio gobernador celebró la incorporación de 14 vehículos del IMSS-Bienestar que, sumados a cuatro unidades existentes, integrarían una flotilla de 18 para abastecer hospitales y centros de salud sudcalifornianos.

El anuncio fue presentado como un avance importante de la llamada Cuarta Transformación. No obstante, las posteriores denuncias de trabajadores sobre carencias de medicamentos e insumos dejan una pregunta inevitable: ¿de qué sirvió incrementar las unidades repartidoras si los pacientes y el personal médico continúan denunciando problemas de abastecimiento?

No basta con poner vehículos en circulación, organizar ceremonias oficiales y difundir fotografías de funcionarios. Lo verdaderamente importante es comprobar que los medicamentos lleguen en cantidades suficientes, de manera continua y oportuna, hasta las manos de quienes los necesitan.

El gobierno estatal y el IMSS-Bienestar tienen la obligación de transparentar los resultados reales de este programa, incluyendo sus inventarios, entregas y niveles de surtimiento de recetas, para determinar si efectivamente ha corregido las deficiencias que prometió resolver.

El dengue también exhibe las debilidades del sistema sanitario

A esta problemática se suma el incremento de contagios de dengue en Baja California Sur. De acuerdo con reportes epidemiológicos difundidos el 19 y 20 de octubre, la entidad acumula 403 casos confirmados y dos fallecimientos durante 2026, una situación especialmente preocupante en Los Cabos y Comondú.

Los Cabos encabeza la estadística con 170 pacientes, seguido por Comondú con 115 y La Paz con 113. Estas cifras reflejan un incremento considerable frente al mismo periodo del año anterior.

La propagación de esta enfermedad representa otro desafío para las autoridades, que deben responder no solamente con campañas de fumigación, sino también con capacidad hospitalaria, personal suficiente y medicamentos disponibles para atender oportunamente a los enfermos.

Protestas que contradicen los discursos oficiales

Mientras el gobernador sostiene que mejorar los servicios médicos constituye una de las mayores prioridades de su administración, trabajadores del IMSS y del IMSS-Bienestar han salido a las calles de La Paz y otros municipios para exigir mejores salarios, medicamentos, equipamiento e insumos indispensables para atender a sus pacientes.

Las movilizaciones registradas durante octubre también han expuesto denuncias de saturación hospitalaria, falta de especialistas y retrasos en procedimientos médicos.

Por eso, resulta contradictorio que se presuma la transformación del sistema de salud mientras quienes diariamente trabajan en sus hospitales tengan que manifestarse públicamente para reclamar condiciones mínimas de operación.

Castro Cosío adelantó que sostendrá reuniones con representantes del IMSS-Bienestar antes de recibir a la presidenta. Sería deseable que esos encuentros sirvan para corregir las deficiencias y no únicamente para organizar la logística de una visita presidencial.

Sheinbaum tendrá la oportunidad de escuchar a los trabajadores que atienden pacientes todos los días, sin necesidad de que médicos y enfermeras tengan que perseguirla hasta las puertas de los hospitales para explicarle lo que ocurre en su interior.

La presidenta no necesita más ceremonias, discursos ni recorridos entre funcionarios sonrientes. Necesita escuchar testimonios sin filtros, revisar inventarios, conocer las condiciones del equipamiento y comprobar personalmente si los pacientes reciben los tratamientos prescritos.

La visita todavía no tiene fecha definitiva, y tampoco existen elementos para afirmar que se esté preparando un montaje. Sin embargo, los antecedentes de inconformidad justifican exigir que cualquier inspección se realice con absoluta transparencia.

Porque si los hospitales solamente funcionan correctamente cuando llega una autoridad de visita, entonces el problema no es de imagen, sino de administración y de prioridades.

La verdadera transformación de la salud pública no se demuestra frente a las cámaras ni con hospitales arreglados para una inspección. Se demuestra todos los días, cuando un sudcaliforniano enfermo recibe atención digna, encuentra sus medicamentos y no tiene que mendigar un servicio médico que constituye un derecho.


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