
• Médicos, enfermeras y trabajadores del sector salud toman las calles de La Paz y exhiben las carencias hospitalarias, mientras crece la distancia entre las promesas de Andrés Manuel López Obrador, el discurso de Claudia Sheinbaum y las condiciones denunciadas en Baja California Sur.
LA PAZ (CALIFORNIA) — La promesa de contar con un sistema de salud comparable al de Dinamarca contrasta hoy con una escena que difícilmente imaginaron los sudcalifornianos: médicos, enfermeras y trabajadores hospitalarios abandonando momentáneamente sus actividades para manifestarse en las calles, denunciar la escasez de medicamentos y exigir condiciones mínimas para atender a sus pacientes.
Lo ocurrido este jueves 8 y viernes 9 de octubre de 2026 en La Paz representa una señal de inconformidad que no puede reducirse a un simple conflicto sindical. Se trata de una protesta que coloca nuevamente bajo escrutinio las condiciones del sistema público de salud y la responsabilidad de las autoridades federales y estatales.
La inconformidad comenzó la noche del jueves, cuando trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) realizaron una manifestación sobre el bulevar 5 de Febrero, frente a la Clínica Número 1. Para la mañana del viernes, las protestas alcanzaron uno de los principales accesos a la capital sudcaliforniana.
Desde aproximadamente las seis de la mañana, personal del IMSS y trabajadores vinculados al IMSS-Bienestar bloquearon el puente Mano Amiga, en la colonia 8 de Octubre, sobre el bulevar Forjadores, provocando congestionamientos vehiculares y obligando a cientos de automovilistas a buscar rutas alternas.
La circulación permaneció afectada durante más de tres horas, hasta que los manifestantes se retiraron alrededor de las 9:15 de la mañana, sin que se reportaran acuerdos con las autoridades.
Pero detrás de las molestias ocasionadas a los automovilistas existe un problema de consecuencias mucho más delicadas: trabajadores que aseguran no contar con suficientes medicamentos, materiales de curación, equipamiento ni personal para cumplir adecuadamente sus responsabilidades.
Las denuncias alcanzan incluso a la infraestructura hospitalaria. Representantes de los trabajadores señalaron que en algunas unidades faltan monitores para atender pacientes graves, mientras que en el Hospital General Juan María de Salvatierra solamente estarían funcionando dos de sus cinco quirófanos, según lo expresado por la dirigente sindical Marlene Cota.
LA PROMESA DE DINAMARCA FRENTE A LA REALIDAD SUDCALIFORNIANA
Durante su administración, el expresidente Andrés Manuel López Obrador prometió construir un sistema de salud con atención universal, hospitales equipados, médicos suficientes y medicamentos gratuitos, comparable e incluso superior al de Dinamarca.
En abril de 2023 reiteró que el abasto de medicinas estaría garantizado. Sin embargo, los problemas denunciados por los trabajadores en octubre de 2026 muestran que, al menos en las unidades involucradas en las protestas, persisten carencias incompatibles con aquella promesa.
En Baja California Sur, el gobernador Víctor Manuel Castro Cosío respaldó la incorporación de los servicios estatales al esquema IMSS-Bienestar, presentado como una alternativa para fortalecer la atención médica de la población sin seguridad social.
No obstante, las denuncias actuales obligan a evaluar con resultados concretos el funcionamiento de ese modelo: disponibilidad real de medicamentos, equipamiento, personal suficiente, condiciones laborales y tiempos de atención.
También resulta importante distinguir responsabilidades. El IMSS ordinario y el organismo IMSS-Bienestar tienen estructuras y poblaciones de atención diferentes. Por ello, las deficiencias denunciadas en ambos servicios requieren respuestas específicas, sin atribuir automáticamente todos los problemas a una sola decisión administrativa.
EL RECLAMO DE QUIENES ATIENDEN A LOS ENFERMOS
Entre las voces que participaron en la movilización destacó la del enfermero Alfonso Larao Arrama, adscrito a la Clínica Número 1 del IMSS en La Paz, quien ofreció disculpas a la población por las afectaciones al tránsito, pero explicó que las protestas buscan recuperar las condiciones necesarias para brindar atención digna a los derechohabientes.
Los trabajadores también reclamaron incrementos salariales y denunciaron que la insuficiencia de recursos materiales afecta directamente la calidad de los servicios.
Uno de los testimonios recogidos durante las movilizaciones resume la preocupación del personal:
“No tenemos un área adecuada para trabajar, no contamos tampoco con las condiciones ideales para poder brindar esa atención que nosotros quisiéramos”.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha defendido la consolidación del IMSS-Bienestar y presentado avances en el suministro de medicamentos. En mayo de 2025, su gobierno reportó niveles de abasto de 94.3 por ciento para el IMSS y 87 por ciento para IMSS-Bienestar. Sin embargo, esos indicadores nacionales no sustituyen una revisión actualizada de las existencias y necesidades específicas de los hospitales sudcalifornianos.
Esa es precisamente la contradicción que merece explicación: ¿cómo se traducen las cifras oficiales de abastecimiento en medicamentos efectivamente disponibles para los pacientes de La Paz, Los Cabos, Comondú, Loreto y Mulegé?
UN PROBLEMA QUE NO SE RESUELVE CON DISCURSOS
Las protestas han colocado en una situación incómoda a las autoridades responsables del sector salud. No basta con anunciar inversiones, defender reformas administrativas o presentar estadísticas nacionales si los trabajadores continúan reportando dificultades para realizar su labor cotidiana.
Tampoco puede ignorarse el efecto que tienen los bloqueos sobre quienes necesitan trasladarse a sus empleos, escuelas o citas médicas. Los cierres viales generan perjuicios legítimos a terceros, aunque ello no elimina la obligación de atender las demandas del personal sanitario.
El conflicto exige respuestas verificables: inventarios públicos de medicamentos, diagnósticos de infraestructura, explicación de las necesidades de personal, compromisos presupuestales y fechas concretas para corregir las deficiencias denunciadas.
Para el gobernador Víctor Castro Cosío, la discusión también plantea una responsabilidad de rendición de cuentas. La incorporación de Baja California Sur al IMSS-Bienestar debe evaluarse no solamente por los convenios firmados o los recursos anunciados, sino por los servicios que efectivamente reciben los ciudadanos.
La federación, por su parte, tiene que explicar qué medidas adoptará para atender los reclamos salariales y laborales, así como las carencias reportadas en las unidades del IMSS y del IMSS-Bienestar.
LA SALUD NO PUEDE QUEDARSE EN UNA PROMESA POLÍTICA
Hay una diferencia fundamental entre anunciar un sistema de salud de clase mundial y garantizar que funcione diariamente.
Los pacientes no necesitan comparaciones internacionales para saber si la atención médica es adecuada. Lo comprueban cuando reciben una consulta oportuna, encuentran sus medicamentos, tienen acceso a estudios y pueden ser intervenidos quirúrgicamente sin retrasos evitables.
Las movilizaciones de este 9 de octubre constituyen, por tanto, mucho más que una protesta laboral. Son una oportunidad para examinar públicamente una política sanitaria que ha sido presentada como uno de los principales compromisos sociales de los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación.
Las autoridades federales y estatales deberán responder con información verificable y soluciones concretas a los señalamientos de quienes trabajan directamente con los pacientes.
Porque mientras los discursos oficiales hablan de modernización, transformación y bienestar, en las calles de La Paz el personal sanitario está reclamando medicamentos, herramientas de trabajo, salarios y condiciones dignas para atender a los enfermos.
Y esa realidad merece respuestas que vayan mucho más allá de una conferencia de prensa.
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