¡Considera que su hermano no falleció por infarto!


Cabo San Lucas (California) — Familiares de Kevin Albertos Barrientos Pérez, joven de 22 años que falleció el pasado 12 de junio dentro de las instalaciones del hotel Hacienda del Mar, en Cabo San Lucas, denunciaron públicamente presuntas irregularidades, omisiones y falta de transparencia en torno a la investigación de su muerte.

Jazmín Barrientos Pérez, hermana del joven, solicitó la intervención de las autoridades estatales para que el caso no sea cerrado sin agotar todas las líneas de investigación, particularmente la relacionada con una posible descarga eléctrica en el área donde Kevin laboraba.

De acuerdo con el testimonio de la familia recogido por el periodista Jaime Murillo, el fallecimiento ocurrió alrededor de las 20:15 horas del 12 de junio. Sin embargo, aseguran que fueron notificados hasta el día siguiente, aproximadamente a las 13:45 horas, cuando una representante del hotel les informó que Kevin había muerto y que su cuerpo ya se encontraba en el Servicio Médico Forense.

Uno de los primeros señalamientos de los familiares es que no se les habría permitido ver ni reconocer el cuerpo de manera inmediata, bajo el argumento de que personal del propio hotel ya había realizado la identificación. Para la familia, este hecho representa una de las principales irregularidades en el manejo inicial del caso.

Jazmín Barrientos sostuvo que existen elementos que les hacen sospechar que la muerte de su hermano pudo estar relacionada con una descarga eléctrica accidental dentro de las instalaciones del hotel, presuntamente derivada de fallas o negligencia en el área de cocina, donde el joven trabajaba. Indicó que, tras el fallecimiento, circularon versiones en redes sociales en las que se señalaba que dicha zona presentaba problemas eléctricos.

No obstante, de acuerdo con lo informado a la familia por el Ministerio Público, el deceso habría sido clasificado como muerte por causas naturales, aparentemente relacionado con un infarto o una trombosis, descartando de inicio la hipótesis de electrocución.

La familia rechaza que esa línea haya sido descartada sin estudios complementarios. Argumentan que Kevin, pese a tener ligero sobrepeso, era un joven de apenas 22 años y contaba con revisiones médicas recientes ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, en las que no se le habrían detectado problemas de presión arterial, azúcar u otros padecimientos graves.

Además, señalan que una descarga eléctrica de alta intensidad puede provocar alteraciones internas severas, entre ellas afectaciones cardiacas y formación de coágulos, por lo que consideran indispensable realizar análisis especializados de tejidos para confirmar o descartar científicamente esa posibilidad.

Ante estas dudas, la familia solicitó formalmente que se preservaran las pruebas forenses y que se tomaran muestras de corazón, cerebro y piel para su estudio microscópico. Dichos análisis, aseguran, permitirían establecer con mayor certeza el origen de los coágulos detectados y determinar si existieron indicios compatibles con una descarga eléctrica.

Jazmín Barrientos acusó presunta negligencia institucional dentro del proceso de investigación identificado con el NUC CSL 278126. Según relató, las autoridades les pidieron acudir a la funeraria para firmar una autorización que permitiera la toma de muestras, trámite que la familia aceptó de inmediato. Sin embargo, afirma que el personal correspondiente nunca acudió por el cuerpo y, tras transcurrir el fin de semana, el procedimiento fue detenido.

Posteriormente, dijo, se les entregó un escrito mediante el cual se negó formalmente la realización de los estudios solicitados, situación que incrementó la inconformidad y desconfianza de la familia.

La hermana del joven también manifestó temor por la seguridad de su familia y de su abogado. Por ello, hizo públicamente responsables a los directivos y propietarios del hotel Hacienda del Mar, así como a las autoridades que —según denuncia— han obstaculizado el avance de la investigación, de cualquier daño o represalia que pudieran sufrir.

Asimismo, señaló que el hotel ha mantenido silencio sobre lo ocurrido y que la comunicación con la familia se ha limitado principalmente al tema de los gastos funerarios, sin ofrecer una explicación clara sobre las circunstancias en que murió Kevin dentro de sus instalaciones.

Entre las principales exigencias de la familia se encuentran conocer la verdad sobre lo ocurrido, que se investigue una posible responsabilidad por homicidio culposo derivado de negligencia eléctrica, que Protección Civil realice una revisión exhaustiva de las instalaciones del hotel y que el procurador de justicia de Baja California Sur intervenga directamente en el caso.

Jazmín Barrientos también pidió que no se desechen ni destruyan evidencias que puedan ser fundamentales para esclarecer la causa real de la muerte de su hermano.

Hasta el momento de la denuncia pública, la familia informó que el cuerpo de Kevin aún no había podido ser sepultado debido a la falta de respuestas y a la espera de que se defina si se realizarán los estudios periciales solicitados.

Finalmente, los familiares hicieron un llamado a abogados o despachos jurídicos que puedan brindar apoyo pro bono, debido a que llegaron a Los Cabos con planes de trabajo y actualmente no cuentan con los recursos suficientes para enfrentar un proceso legal de esta naturaleza.

La familia insistió en que su única exigencia es justicia, transparencia y una investigación completa que permita determinar con certeza qué ocurrió con Kevin dentro del hotel Hacienda del Mar.

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