
Por Juan Carlos Méndez Ramírez
Otra vez en Derechos Humanos
Karl Popper, el rey de las metáforas, comparaba a las instituciones con los barcos. Y no sin razón: un barco, al igual que una institución, debe estar bien construido, con la robustez necesaria para enfrentar el mar abierto, pero también con la flexibilidad para adaptarse a las cambiantes condiciones del océano y las necesidades de quienes van a bordo. En el caso de las instituciones, es esencial que el diseño incorpore estructuras y mecanismos que faciliten la operación eficiente y satisfagan las demandas sociales.
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